11.2.09

Miré sin ver

En el corazón sentia
aquella espina clavada,
anhelaba en tus ojos
ver el relámpago aquél
que en otros reflejaba.

Esa mirada cómplice
que no necesita palabras,
esa mirada, amiga,
quería y esperaba.

Y, de mirar, la vi un día.
ese relámpago fugaz,
aquel día estalló, mas,
no iba a mí dirigida.

Sabes qué, por ser
la destinataria, yo moriría,
pero, me contuve,
miré sin ver.

Y... arranqué la espina.